CAMILA PIZARRO (EDUCACIÓN) - DOCENCIA
Nuestra apuesta es clara. Queremos una Facultad con carreras claramente orientadas, de calidad y capaces de formar los profesionales que Chile necesita, con los elementos necesarios para que continuemos el día de mañana la transformación del país que iniciamos siendo estudiantes. Pero también estamos convencidos que las carreras no pueden solamente dedicarse a formar profesionales: deben constituirse como disciplinas capaces de disputar poder real en la sociedad, generando y posicionando diagnósticos y propuestas a nivel nacional.
Durante años, la docencia en el aula ha dejado bastante que desear en la Facultad. Perfiles de ingreso y egreso poco claros, cambios abruptos en las mallas de una generación a otra, y carreras con una planta docente absolutamente insuficiente, son algunos elementos del escenario de precarización de la docencia en Sociales. A esto se suma el sentido de las transformaciones curriculares de las carreras, que hasta hoy sólo han acrecentado la falsa dicotomía entre la profesionalización y la producción de un conocimiento crítico, limitando la posibilidad de construir ciencias sociales que constituyan un aporte real en las grandes discusiones del país.
Por otro lado, para que sea posible transformar esta realidad, es una condición fundamental que existan espacios concretos en que, a través de la discusión abierta y fraterna de académicos y estudiantes, sea posible incidir de manera conjunta en las orientaciones que asuman las carreras. A comienzos de este año se logró un avance en este sentido al socializarse y discutirse de manera abierta las orientaciones del Proyecto de Desarrollo Institucional (PDI) de la Facultad, permitiendo nuestra incidencia como estudiantes en la carta de navegación de nuestras disciplinas, cuestión que debemos mantener y revisar permanentemente. Estamos convencidos que debe trabajarse en esta línea con todas las carreras, potenciando los espacios de discusión biestamental y conformándolos donde aún no existen.
¿Qué proponemos?
- Fortalecer los espacios biestamentales de discusión de mallas, perfiles y aspectos de docencia en general (Comités de Docencia, Claustros Biestamentales, etc.), e impulsar su creación y consolidación en aquellas carreras donde aún no existen o tienen escaso poder de incidencia real.
- Avanzar hacia la re-legitimación de la evaluación docente como una herramienta pública y vinculante, cuestión que se ha ido perdiendo en los últimos años.
- Institucionalizar las evaluaciones cualitativas para profesores y ayudantes, en trabajo conjunto con los centros de estudiantes por carrera.
- Creación de una “Asamblea de Ayudantes”, espacio de articulación y colaboración que, a través de la propia organización y el conocimiento de su realidad por parte de los ayudantes, permita avanzare dignificar su labor, sus procesos de postulación, remuneraciones y condiciones de trabajo en general.
- Continuar fortaleciendo la iniciativa estudiantil de la Bolsa de Trabajo, apostando a su institucionalización, para que permita efectivamente democratizar las oportunidades de trabajos y prácticas en todos los niveles, independiente de la cuna, apellidos o contactos.
Nuestras disciplinas muchas veces tienden a encerrarse en sí mismas, a arrogarse un rol mesiánico de acuerdo al cual son capaces por si solas de producir el conocimiento único que generará las grandes transformaciones. La realidad este año nuevamente se ha encargado de decir lo contrario: es indudable que uno de los aspectos que repercute en la falta de incidencia de nuestras carreras en el debate nacional dice relación con su escasa capacidad de diálogo, tanto con el mundo social, como con el resto del campo académico.
Trabajos como los realizados el año pasado en el contexto post-terremoto, o como la propuesta de reforma tributaria elaborada durante este año por una comisión de estudiantes de diversas Facultades de la Universidad, son señales claras de que ningún área del conocimiento es suficiente por sí sola, que la interdisciplinariedad y la colaboración entre sí son cuestiones indispensables a la hora de construir conocimiento con una verdadera utilidad práctica. Estamos convencidos de que debe fomentarse una nueva lógica del trabajo en la Facultad, basada en la colaboración y la articulación disciplinaria.
¿Qué proponemos?
- La apertura de un espacio de formación transversal de conocimiento para la transformación social, reconocido como un CFG, que intente sintetizar el aprendizaje histórico de los movimientos sociales en Chile, pero también del conocimiento práctico que han desarrollado las ciencias sociales con un fin transformador.
- Creación de una “Central de Prácticas”, que permita centralizar la oferta y demanda de prácticas de las cuatro carreras, permitiendo compartir contactos y redes entre las carreras que amplíen las posibilidades de los compañeros.
- Dentro de lo anterior, establecer además un sistema de evaluación estudiantil de las experiencias de práctica, que permita ir progresivamente eliminando aquellas que precarizan notoriamente nuestra labor como futuros profesionales.
Al igual que en la historia reciente de la Universidad se han visto privilegiadas ciertas áreas del conocimiento en desmedro de otras, configurándose una verdadera división entre el “primer” y el “tercer mundo” de la Chile, en Sociales históricamente han imperado desigualdades escandalosas en el trato a sus carreras, y autoridades que han hecho la vista gorda sistemáticamente ante ellas.
El caso más emblemático sin duda es el abandono que ha sufrido la carrera de Educación Parvularia y Básica Inicial, en que la precariedad y desorganización imperante, además de relacionarse mucho con las sucesivas malas gestiones de la problemática interna por parte de las autoridades de dicha carrera, ha sido el fiel reflejo del desentendimiento de la problemática educativa por parte de la Universidad de Chile, contra el cual las y los estudiantes de dicha carrera se han organizado y movilizado de manera activa en los últimos años.
Tenemos la convicción de que el CECSo debe trabajar por una Facultad que supere la lógica de la comperencia entre sus carreras, que sólo afecta negativamente el desenvolvimiento de estas. Sociales debe ser capaz de dignificar y potenciar el desarrollo armónico de sus cuatro carreras, y para esto debe comprender a quienes con urgencia requieren de apoyo en términos de financiamiento e institucionales, permitiendo su surgimiento y consolidación. Y para esto, es fundamental la coordinación constante entre las carreras: la experiencia en Sociales nos muestra muchos casos en los cuales, cuando hemos enfrentado los conflictos de manera aislada, no hemos logrado que sucedan las transformaciones que esperamos; por esto, las cuatro carreras deben ser capaces de colaborar entre sí para enfrentar los problemas que nos son comunes.
¿Qué proponemos?
- Agilizar el proceso de diagnóstico y promover el urgente proceso de reestructuración en la carrera de Educación, en coordinación activa y permanente con dicha carrera. Entendemos que debe ser un primer paso fundamental que permita sentar las bases de una Facultad de Educación, en la cual puedan y deban converger todos los esfuerzos aislados que hoy existen, en pos de la recuperación de la responsabilidad ineludible que debe tener la Universidad de Chile con la educación en nuestro país.
- Fortalecer el Consejo de Docencia en términos de coordinación, manteniendo la vinculación con los delegados de Docencia por carrera e incorporando además encargados por curso, entendiendo siempre que los conflictos no son aislados, sino que responden a las lógicas de la Facultad en su conjunto.
- Introducir criterios de justicia y desarrollo armónico de las carreras en la asignación de las “unidades becarias” para ayudantes, que hoy se distribuyen según número de estudiantes e ingreso económico de cada carrera, sin criterios de pertinencia académica ni pedagógica.